3 mayo

Todos los evangelistas, excepto san Juan, presentan “Maryam” como nombre propio de la madre de Jesús.

Marcos lo cita sólo una vez, Mateo tres veces y Lucas una vez en el libro de los Hechos de los apóstoles y otra vez en su evangelio. En el resto del NT no se nombra a la madre de Jesús por su nombre. Pero sí se nombran a otras mujeres con ese nombre: la madre de Santiago, la madre de Juan, la madre de Clopás, la Magdalena y la hermana de Lázaro.

Con la misma forma del nombre semítico Maryam conoce la tradición árabe a la madre de Jesús, como consta en el Corán. Este nombre pronto se vio sometido a la helenización, sobre todo por la dificultad para los griegos de pronunciar una «m» final, de este modo quedó asimilado a María. Y hay que esperar hasta fines del s. II d.C. para encontrar el primer testimonio de disimilación de “Maryam” a “Miryam”.

En cuanto a su significado se podría conjeturar como un compuesto de la palabra de origen egipcio “mry” (amar) y la partícula “Ym” (Yahvé). Y profundizando en el arameo, “mar” significa «señor» y “am” (mío)

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