8 mayo

Sobre Joaquín y Ana, padres de María, no hay referencias en la Biblia y no hay informaciones verídicas; las que nos han llegado hoy se derivan de textos apócrifos como el Protoevangelio de Santiago y el Evangelio del pseudo-Mateo, así como de varios testimonios de peregrinos y eclesiásticos. Ambos viven en Jerusalén. Casados, Joaquín y Ana no tienen hijos en veinte años de matrimonio. Sus súplicas son escuchadas: un ángel les anuncia que están a punto de convertirse en padres. El día ocho de septiembre nace en Jerusalén una hermosa niña, la Virgen María, en la casa de sus padres cercana a la Piscina Probática o de Bethesda. Allí, en el año 530, afirma Teodosio el peregrino que hay “un templo consagrado a la Santísima Virgen cerca de la Piscina Probática”. En el siglo XII, los cruzados reconstruyeron una iglesia, todavía existente, dedicada a santa Ana. El testimonio del Cardenal Santiago de Vitry (siglo XIII), Obispo de San Juan de Acre (Israel), es elocuente: «habiendo tomado posesión de Jerusalem los cruzados en el año 1099, encontraron junto a la casa de San Joaquín una iglesia demolida; mas habiendo sabido que allí nació la Santísima Virgen, la purificaron y la volvieron al culto».Cuando María cumple 3 años Joaquín y Ana la presentan en el Templo para consagrarla al servicio del mismo. Dice una tradición constante que los padres de la Virgen ante “las calamidades públicas que precedieron a la coronación de Herodes y la saña con que éste persiguió a todos los miembros de la dinastía de los Macabeos, los movió, como a otros muchos, a salir de Jerusalem escogiendo como refugio la ciudad de Nazareth”. Los textos apócrifos no informan nada más sobre Joaquín, mientras que sobre Ana dicen que vivió hasta los 80 años de edad. Sus reliquias fueron guardadas durante mucho tiempo en Tierra Santa, luego trasladadas a Francia y enterradas en una capilla excavada bajo la catedral de Apt.

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