9 mayo

Hay un santuario, dedicado a la Virgen María, muy especial. Se encuentra en Italia en una pequeña ciudad bañada por el mar Adriático. Se llama Loreto. El fundamento de este santuario es una reliquia. Se trata de las paredes de la Casa de Nazaret donde vivió María y luego la Sagrada Familia.

Según cuenta la tradición, en 1291, tras la caída de la ciudad cruzada de San Juan de Acre, el Reino Cristiano de Jerusalén quedó a merced de los musulmanes, y la Casa de Nazaret donde había tenido lugar la Anunciación, un lugar de peregrinación para los cristianos, corría un peligro cierto de ser profanada. Para salvarla de la destrucción, sucedió la traslación milagrosa por mano de una familia de ángeles.

Lo que parecía una leyenda piadosa no muy digna de crédito se ha convertido en una realidad, sobre todo después de los estudios arqueológicos comenzados en el año 1962.

Siempre llamó la atención que sólo se conservaran tres paredes, ¿y la cuarta? En Nazareth encontramos la respuesta: las casas del siglo I se construían apoyadas sobre grutas naturales que eran cerradas con tres paredes. Pero aún hay más: Las medidas de las tres paredes y el espesor de los muros coinciden con los fundamentos de la casa en Nazaret; Las piedras son típicas de Palestina y trabajadas con técnicas específicas locales; la colocación de la puerta sobre la pared larga y la orientación de la casa, con la ventana hacia el oeste, son anómalas en los edificios del siglo XIII en esta zona italiana; la Santa Casa reposa sobre una calzada de tierra donde fue depositada y no tiene cimientos que sería lo  propio para un edificio de esas características; las piedras están selladas con mortero de cemento típico de Palestina, y según una técnica propia del pueblo de los nabateos y desconocida entonces en Italia.¿Cómo se desprendió la Santa Casa de sus cimientos y volvió a aparecer intacta a 3.200 kilómetros de distancia? La ciencia hoy no explicarlo. Sólo puede decir que la operación del traslado, con las condiciones de transporte del siglo XIII, habría sido una más milagrosa hazaña que el traslado angelical.

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