MARTES 3 PASCUA

EL MAL DE LA PANDEMIA NOS TRAE UN BIEN: PLANETA AZUL

El parón económico y laboral promovido para frenar la pandemia ha hecho emerger algo inesperado. El planeta está respirando, los peces han vuelto a verse en las aguas ahora limpias de Venecia y las boinas de polución sobre las ciudades están desapareciendo; ha habido una caída significativa en las concentraciones de dióxido de nitrógeno; las emisiones de CO2 disminuyen. El descenso de la cantidad de desplazamientos en vehículos a motor, la disminución de la producción industrial y el consumo se traduce en menos contaminación, aguas más limpias y cielos más claros. Algo estamos haciendo mal cuando el desarrollo económico de nuestra sociedad hace que este nuestro hogar no sea un espacio saludable. Mientras los gerifaltes buscan soluciones para proteger nuestra Casa Común, revisemos nuestros hábitos para que sean ecológicos y contribuyan al bien común del medio ambiente.

Dice el Papa que San Francisco es el ejemplo por excelencia del cuidado de lo que es débil y de una ecología integral, vivida con alegría y autenticidad. Su discípulo san Buenaventura decía de él que, «lleno de la mayor ternura al considerar el origen común de todas las cosas, daba a todas las criaturas, por más despreciables que parecieran, el dulce nombre de hermanas». La pobreza y la austeridad de san Francisco no eran un ascetismo meramente exterior, sino algo más radical: una renuncia a convertir la realidad en mero objeto de uso y de dominio. (Laudato Si, Papa Francisco)

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